jueves, 6 de junio de 2013

Andrés Segovia ( III )

Andrés Segovia ( III )
Para no alargarlo demasiado,vamos a finalizar las celebraciones con el Maestro.

A la vez que progresaba en su carrera y ofrecía recitales para audiencias cada vez mayores, descubrió que las guitarras existentes no producían el volumen suficiente como para llegar al público en grandes salas de conciertos. Esto le animó a buscar entre los avances tecnológicos para intentar mejorar la amplificación natural de la guitarra.
Trabajando conjuntamente con los fabricantes, ayudó a diseñar lo que conocemos hoy en día como guitarra clásica, realizada con una madera de más calidad y con cuerda de nailon. La forma de la guitarra se modificó también para mejorar la acústica.
Realizó aportes a la técnica del instrumento, como mantener el pulgar de la mano izquierda bajo el mástil en lugar de doblarlo alrededor del mismo, ya que con ello se lograba extender el alcance de los otros cuatro dedos y se podía pisar cualquier cuerda sin sordear las inferiores a ella. Otras aportaciones significativas fueron tañer las cuerdas, a la vez, con la uña y la yema de los dedos de la mano derecha y colocar ésta en posición vertical a las cuerdas, con lo que se incrementa la fuerza al tocarlas y como resultado se incrementa el volumen de la guitarra que es un instrumento un poco limitado en este aspecto.
Tras realizar sus primeras giras mundiales en Europa y América en la década de 1920, y tras su fulgurante éxito en París en 1924 (en el marco de un recital al que asistieron, entre otras personalidades del mundo musical galo, el compositor Claude Debussy), autores como el británico Cyril Scott, el italiano Mario Castelnuevo tedesco, el brasileño Heitor Villa-Lobos y el español Federico Moreno Torroba empezaron a componer piezas especialmente para él; asimismo, el compositor mexicano Manuel M. Ponce realizó una copiosa producción de obras para la guitarra sola y orquesta dedicadas a éste insigne guitarrista. Segovia transcribió también múltiples piezas clásicas, incluido el repertorio vihulístico del Renacimiento y el repertorio laudístico del Barroco.
Desatada la cruenta Guerra Civil Española, Segovia decide abandonar España y fijar su residencia en Montevideo (República Oriental del Uruguay), entre 1937 y 1946. Posteriormente residió en Nueva York y, a comienzos de la década de 1950, regresó a España estableciéndose en Madrid, ciudad en la que residió hasta su fallecimiento en 1987.



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